El orden de la huerta (y el desorden de la vida)

Hay algo que la huerta nos viene enseñando últimamente.

El orden.

O mejor dicho… la importancia del orden.

Y lo decimos con total honestidad: a nosotros el orden no nos sale naturalmente.

No somos de esos que tienen todo perfectamente acomodado, las herramientas alineadas como en una revista y cada cosa en su lugar exacto.

Más bien al contrario.

A veces dejamos la azada apoyada donde terminamos de usarla.

El rastrillo aparece al día siguiente en otro rincón.

Y alguna pala suele desaparecer misteriosamente hasta que la encontramos apoyada en algún bancal.

(jajaja… seguro no somos los únicos).

Pero hace un tiempo empezamos a notar algo.

Cuando la huerta está ordenada, todo funciona mejor.

Y cuando no… bueno… todo cuesta un poco más.

El orden en los cultivos

En la huerta el orden no es solamente una cuestión estética.

Tiene una razón práctica.

Cuando los cultivos están organizados, uno puede ver mejor qué está pasando.

Dónde sembramos zanahorias.

Dónde están las cebollas.

Qué bancal está libre.

Cuál necesita trabajo.

El orden permite observar.

Y observar es una de las tareas más importantes en la huerta.

Porque la tierra habla… pero hay que prestarle atención.

Si todo está mezclado o desordenado, cuesta más entender qué necesita cada planta.

En cambio, cuando los bancales están claros y cada cultivo tiene su lugar, el trabajo se vuelve más simple.

(Al menos en teoría… jajaja).

 

Las herramientas y el pequeño caos cotidiano

Otro capítulo interesante son las herramientas.

En nuestra huerta usamos herramientas simples: pala, azada, rastrillo, regadera.

Nada demasiado sofisticado.

Pero si algo aprendimos es que cuando uno pierde tiempo buscando herramientas, el trabajo se vuelve más pesado.

Hace poco empezamos a ordenar un poco ese aspecto.

Hicimos un pequeño lugar donde cada herramienta puede guardarse.

Nada lujoso.

Solo un espacio claro donde saber dónde está cada cosa.

Y aunque parezca un detalle menor… cambia bastante la dinámica del trabajo.

Porque cuando todo está a mano, uno puede concentrarse en lo importante.

La tierra.

El orden como hábito

El problema del orden no es entenderlo.

El problema es sostenerlo.

Y ahí estamos nosotros.

En proceso.

A veces lo logramos.

A veces no.

Hay días en que terminamos la jornada, guardamos todo en su lugar y sentimos que avanzamos.

Y hay otros días en que dejamos todo medio como cayó.

(jajaja… sinceridad ante todo).

Pero estamos intentando generar el hábito.

No desde la exigencia…

sino desde la conciencia.

La huerta como espejo

Una cosa curiosa de la huerta es que muchas veces funciona como un espejo.

Uno empieza pensando en plantas, semillas, tierra…

y termina pensando en uno mismo.

El orden en los bancales se parece mucho al orden en la vida.

Cuando uno organiza el espacio, también organiza un poco la cabeza.

Cuando limpia un sector de la huerta, también limpia pensamientos.

Es algo difícil de explicar, pero quien trabaja la tierra lo entiende, o por lo menos eso creo…

Hay algo en ese contacto con la naturaleza que invita a mirar hacia adentro.

La introspección que trae la tierra

Trabajar la tierra tiene momentos de silencio.

Mientras uno desmaleza.

Mientras acomoda un surco.

Mientras riega.

La mente empieza a ordenar cosas.

Ideas.

Preocupaciones.

Planes.

A veces aparecen preguntas.

¿Estamos haciendo bien las cosas?

¿Vamos en la dirección correcta?

¿Qué queremos construir con esta vida?

La huerta no responde esas preguntas.

Pero crea el espacio para que aparezcan.

 

Un proceso (no una perfección)

Por eso preferimos decir que estamos en un proceso de orden.

No en un estado de orden perfecto.

Porque la vida real no funciona así.

Hay días de claridad.

Y días de caos.

Hay jornadas productivas…

y otras donde simplemente hacemos lo que podemos.

Pero si algo nos enseña la huerta es esto:

Las cosas importantes se construyen de a poco.

Un bancal hoy. Otro mañana.

Un hábito nuevo.

Una mejora pequeña, insignificante para casi todos, menos para uno que sabe el esfuerzo que le dió realizrla.

Alma de Almeyra

En Alma de Almeyra la huerta sigue siendo una escuela.

Una escuela de paciencia.

De observación.

Y últimamente también… de orden.

En nuestro canal de youtube hablamos de eso

No sabemos si algún día tendremos todo perfectamente acomodado.

(Lo dudamos bastante, para ser sinceros… jajaja).

Pero sí sabemos algo.

Cada vez que volvemos a la huerta, volvemos también a intentar hacerlo un poco mejor.

Y eso, al final, también es crecer.

Seguimos sembrando.

Seguimos aprendiendo.

Gracias por leer y acompañarnos…

Laura y Matías

Alma de Almeyra 🌿

 

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