Voy a confesar algo: sé exactamente qué tengo que hacer en la huerta para que las cosas salgan bien. Lo leí, lo vi en videos, lo aprendí a los golpes más de una vez. Y sin embargo acá estoy, escribiendo esta entrada mientras tengo un cantero de rúcula que parece más una alfombra verde compacta que una huerta, y un perímetro lleno de yuyos que sé perfectamente que tendría que haber limpiado hace semanas.
Así que esta no es una lista de «errores de principiante» en el sentido de cosas que uno hace por no saber. Es peor (y más honesto): son los errores que seguimos cometiendo sabiendo que están mal. Por lo menos para mí, esa es la parte que más cuesta admitir.
Sembrar al voleo sin pensar en la densidad
La rúcula fue mi gran maestra este año. La sembré al voleo, calculé mal la densidad, y el resultado fue una masa verde tan tupida que hoy es prácticamente imposible escardar entre las plantas. No hay espacio para meter la mano, mucho menos una herramienta. Los yuyos encontraron ahí un lugar perfecto para instalarse, porque tampoco puedo entrar a limpiar sin arrancar la mitad de la rúcula buena.
La solución que tengo por delante es transplantar todo, replantear el espacio, y separar las plantas para que puedan desarrollarse. Un trabajo de chinos, como digo yo (jajaja), que se podría haber evitado con quince minutos más de planificación antes de tirar la semilla.
No repicar por lástima
Con la zanahoria me pasó algo distinto pero con la misma raíz del problema: no repiqué. Vi las plantitas muy juntas, amontonadas, compitiendo por espacio y luz, y no fui capaz de sacar las de más. Me daba lástima arrancar plantas que ya habían germinado y estaban ahí, vivas, luchando por salir adelante.
El resultado: zanahorias chiquitas, que no tuvieron el espacio que necesitaban para desarrollar una raíz decente. La lástima, en la huerta, casi nunca es una buena consejera. A veces sacar es la única forma de que lo que queda pueda crecer bien.
No limpiar el perímetro (y las babosas que aparecen después)
Este es el que más bronca me da, porque lo sé de memoria: si no escardo y no limpio el perímetro de yuyos alrededor de la huerta, estoy generando el hábitat perfecto para las babosas. Humedad, sombra, refugio. Todo lo que ellas necesitan para instalarse y después comerse lo que tanto cuesta hacer crecer.
Y sin embargo, ahí está el perímetro, sin limpiar. No por no saber qué hacer, sino por esa mezcla de falta de tiempo y de postergación que a veces gana la pelea contra lo que uno sabe que hay que hacer.
Plantar en el lugar equivocado
Las remolachas fueron otra lección. Las planté en una zona con mucha sombra, y no se desarrollaron como debían. No fue un tema de semilla, de riego, ni de tierra: fue simplemente no respetar lo que esa planta necesita en términos de luz. A veces el error no está en la técnica sino en la ubicación, y eso también hay que aprender a mirarlo antes de sembrar.
¿Por qué seguimos cometiendo los mismos errores?
Si tuviera que buscar una causa común a todo esto, sería una sola palabra: ansiedad. Ansiedad por plantar ya, por no perder tiempo, por aprovechar el momento antes de que se pase la ventana de siembra. Esa urgencia hace que uno salte pasos que sabe que son importantes: calcular bien la densidad, tomarse el tiempo de repicar, planificar dónde va cada cultivo según la luz que tiene ese rincón de la huerta.
La huerta, con su ritmo propio, no negocia con la ansiedad de uno. Y cuando uno intenta ir más rápido de lo que ella permite, después toca pagarlo con trabajo extra (como el transplante de rúcula que tengo pendiente).
Acá está la zanahoeia toda junta…
lecciones que te da la huerta
Si estás por empezar tu huerta, la lección que me llevo de todos estos tropiezos es simple de decir y difícil de sostener: planificá antes de sembrar, y después tratá de regirte por ese plan. No hace falta que sea perfecto ni súper detallado, pero tener una idea de densidad, de espacios, de a dónde le da el sol a cada hora del día, evita la mitad de los dolores de cabeza que después aparecen.
La otra mitad, honestamente, va a aparecer igual. Eso también es parte de tener una huerta.
Si querés ordenar mejor tus tiempos de siembra para no caer en los mismos líos que nosotros, te dejamos nuestro calendario de siembra, que armamos justamente pensando en estos detalles que uno suele pasar por alto. Y si querés ver como hacemos nuestra huerta nosotros te esperamos en nuestro canal de youtube, gracias pr estar…
Seguimos sembrando…
Seguimos aprendiendo…
Laura y Matías
Alma de Almeyra 🌿


