así alimentamos a los verdaderos ayudantes de la huerta
Nosotros comemos de la huerta, pero hay alguien que come antes que nosotros: las lombrices. Suena raro dicho así, pero es literal. Todo lo que la huerta nos da, en algún momento vuelve a la tierra convertido en materia orgánica, y ahí entran ellas a trabajar. Nosotros solo les preparamos la mesa (literalmente, cortando todo bien chiquito para que les sea más fácil).
Este fin de semana nos tocó armar un lecho nuevo de lombrices, y de paso aprovechamos para mostrar cómo va el compost que tenemos en proceso. Dos cosas separadas, pero que van de la mano en cualquier huerta que quiera ser un poco más autosuficiente.
Cómo armamos un lecho de lombrices desde cero
Veníamos de cosechar todo el humus de un lecho anterior (cuatro meses le llevó a las lombrices comerse toda la materia orgánica que le habíamos puesto). Una vez que sacamos todo el humus, tocaba empezar de nuevo.
El armado es simple, por lo menos en la teoría:
- Una base de cartón, bastante cartón, en el fondo del tacho o cajón que uses.
- Encima, materia orgánica: cáscaras, restos de verdura, hierba.
- Recién ahí van las lombrices, que solas se acomodan y empiezan a trabajar.
Lo que más nos sorprendió (y esto lo decimos en serio, no es marketing de huerta) es que no hay olor. Nada. Podés meter la cara casi adentro del tacho y no sentís ese olor podrido que uno esperaría de un montón de materia orgánica en descomposición. Si hay olor feo, algo está mal.
Y la cantidad de lombrices que había en el lecho viejo nos dejó sorprendidos. Se ven gordas, bien alimentadas, y hasta las agarramos en pleno proceso de apareamiento (les pedimos disculpas por la interrupción y las dejamos tranquilas, en la oscuridad, que es como más cómodas están).
La compostera: un paso antes del compost
Además del lecho de lombrices, tenemos la compostera de siempre, que es donde va todo lo que descartamos de la huerta y de la cocina. Ojo, esto todavía no es compost: es el momento de «juntar», donde vamos acumulando hojas secas (gracias a los vecinos, que también colaboran juntando hojarasca para nosotros), pasto cortado, restos de verdura y cartón.
Después está el compost que ya está en proceso, el que empezamos hace un tiempo y que ya bajó bastante de volumen. Ahí sí se nota el trabajo: lo destapamos, lo mezclamos, y hay partes que ya no se distinguen (se transformaron del todo) y otras, como la cáscara de huevo, que tardan más en descomponerse y todavía se reconocen.
Compost frío vs. compost termófilo: la diferencia que no sabíamos
Acá está lo que más aprendimos haciendo este video, y capaz te sirve si estás por arrancar con tu propio compost.
El compost que tenemos actualmente es lo que se llama compost frío: no tiene estiércol, se hace solo con restos de comida, pasto y cartón, y es el tipo de compost que la mayoría podemos hacer en casa sin mucha vuelta. La contra es que es lento, muy lento. Puede tardar meses, y si el volumen es grande, hasta un año en estar listo.
Después está el compost termófilo, que es el que queremos animarnos a hacer ahora. La diferencia clave es el estiércol: al agregarlo, la temperatura de la pila sube hasta los 50 o 60 o más grados, y eso acelera muchísimo el proceso. Con el método que estuvimos leyendo, una pila armada así puede estar lista en unos tres meses.
El tema es que nunca lo hicimos. Leímos, estudiamos, pero ahora toca meter mano y ver qué pasa en la práctica (que siempre es distinto a lo que dice el libro, por lo menos para nosotros). Por suerte tenemos vecinos con vacas, así que el estiércol no debería ser un problema. Vamos a ir a golpear puertas.
Lo que nos falta aprender
Ninguno de estos procesos lo tenemos completamente dominado todavía. El lecho de lombrices sí ya lo manejamos con más soltura (este es la segunda o tercera vuelta que hacemos), pero el compost termófilo es territorio nuevo para nosotros. Vamos a ir mostrando cómo nos va, si conseguimos el estiércol, si la temperatura sube como debería, si en tres meses realmente está listo o si nos lleva más tiempo (lo más probable, conociéndonos).
Si querés ver todo el proceso en el video, lo mostramos acá
Si te interesa organizar tu propia huerta y saber cuándo sembrar cada cosa (para que después tengas material de sobra para el compost), te dejamos nuestro calendario de siembra gratuito: descargalo acá.
Seguimos sembrando…
Seguimos aprendiendo…
Laura y Matías
Alma de Almeyra 🌿


