Nuestra historia

     Todo empezó con algo muy simple…
                                                                                             una olla de mermelada.

 

Hace 13 años empezamos a hacer mermeladas caseras casi de casualidad. No había un gran plan detrás ni una idea de negocio demasiado clara. Solo fruta de estación, azúcar, una cocina de casa… y el gusto por hacer algo con nuestras propias manos.

Poco a poco esas primeras mermeladas fueron creciendo. Primero para nosotros, después para compartir con otros. Y casi sin darnos cuenta, ese pequeño experimento empezó a abrir otras puertas.

Apareció la huerta.

Empezamos sembrando algunas cosas, probando, equivocándonos bastante (más de lo que nos gusta admitir), aprendiendo en el proceso y descubriendo algo que hoy ya forma parte de nuestra vida: la enorme satisfacción de cosechar lo que uno mismo sembró.

Con el tiempo la huerta se fue mezclando con la cocina. Las conservas volvieron a tener sentido, las mermeladas siguieron presentes y empezamos a experimentar con todo lo que la tierra nos iba dando en cada estación.

 

En ese camino también hay una historia familiar.

A fines de 2016 llegamos a Almeyra con nuestro hijo Fer, que en ese momento tenía apenas 11 años. Juntos empezamos a construir esta vida más simple, más conectada con la tierra y con los tiempos de cada estación.

Hoy Fer ya es adulto y sigue su propio camino creativo: es músico y escritor. Tiene un libro publicado, está trabajando en el segundo y también en su primer álbum musical.

Ver crecer su propio proyecto creativo también forma parte de esta historia.

 

Pero Alma de Almeyra no es solo huerta y conservas.

Es también el camino que fuimos recorriendo como familia.

Somos Matías y Laura, y este proyecto se construye alrededor de nuestra vida cotidiana, con todo lo que eso implica. Laura convive con artritis, y esa realidad nos enseñó —a veces a la fuerza— a mirar el tiempo, el trabajo y los proyectos de otra manera.

A ir más despacio cuando hace falta.
A valorar lo simple.
Y a encontrar formas distintas de seguir adelante.

Por eso también empezamos a contar esa parte del camino en nuestro podcast De esto sí se habla, donde hablamos sin filtros sobre el lado B de emprender, de sostener un proyecto y de atravesar juntos los desafíos que aparecen.

Además del blog, compartimos este recorrido en nuestro canal de YouTube, donde mostramos lo que pasa día a día en la huerta, las recetas que nacen de lo que cosechamos y todo lo que vamos aprendiendo en el proceso.

 

Nada de esto es perfecto.

La huerta a veces falla.
Las recetas no siempre salen como esperamos.
Los proyectos cambian.

Pero creemos que justamente ahí está lo valioso de todo esto: en el proceso, en el aprendizaje y en la posibilidad de compartirlo.

Así nació Alma de Almeyra.

Un lugar donde contamos lo que vamos aprendiendo mientras sembramos, cosechamos, cocinamos y tratamos de construir una vida un poco más simple.

Si querés seguir recorriendo este camino con nosotros, podés empezar por acá:

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🎙️ Escuchar nuestro podcast De esto sí se habla

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