Cuando uno empieza una huerta, muchas veces piensa primero en las semillas.
Qué sembrar…
Cuándo sembrar…
Cómo sembrar…
A nosotros nos pasó lo mismo al principio.
Si estás dando los primeros pasos, hace poco compartimos una guía sobre
cómo empezar una huerta en casa desde cero, donde contamos lo básico para iniciar este camino.
Pero con el tiempo entendimos algo muy importante: la base de toda huerta está en la tierra.
Pero una vez que tenemos el espacio elegido, hay algo fundamental que va a marcar la diferencia:
la calidad de la tierra.
Si la tierra está viva, suelta y llena de materia orgánica, las plantas crecen mejor, se enferman menos y producen más.
Y lo interesante es que preparar la tierra no es algo complicado. Solo requiere un poco de observación… algo de trabajo… y, como casi todo en la huerta, un poco de paciencia.
Hoy queremos compartir cómo lo hacemos nosotros en nuestra huerta.
(No porque sea la única forma… ni la perfecta… pero sí la que nos viene funcionando).
Observar primero la tierra
Antes de hacer cualquier cosa conviene mirar un poco el suelo.
Cada terreno es distinto.
Algunas tierras son muy duras y compactas.
Otras son más arenosas.
Algunas tienen mucha materia orgánica… y otras necesitan un poco de ayuda.
Una forma simple de observar la tierra es agarrar un puñado y apretarlo con la mano.
Si se desarma fácil, suele ser un suelo más suelto.
Si queda como un bloque muy duro, probablemente esté bastante compactado.
La buena noticia es que casi cualquier suelo se puede mejorar con el tiempo.
Aflojar la tierra
El primer paso para preparar la huerta suele ser aflojar la tierra.
Esto ayuda a que:
- las raíces puedan crecer mejor
- el agua se infiltre bien
- el aire llegue al suelo
Se puede hacer con pala, azada o alguna herramienta de huerta.
No hace falta dar vuelta todo el suelo como si fuera una obra gigante. Muchas veces alcanza con remover la capa superior, unos 20 o 30 centímetros.
Es más no es recomendable dar vuelta la tierra, solo aflojarla y airearla.
En nuestro caso solemos trabajar de a poco… sector por sector.
La huerta también nos enseñó que no hace falta hacer todo en un solo día.
Agregar materia orgánica
Después de aflojar la tierra viene algo fundamental: alimentar el suelo.
Las plantas toman nutrientes del suelo, y si no devolvemos materia orgánica con el tiempo la tierra se empobrece.
Por eso en muchas huertas se agrega:
- compost
- estiércol bien compostado
- restos orgánicos descompuestos
- hojas secas
El compost es uno de los mejores aliados de la huerta.
Mejora la estructura del suelo, aporta nutrientes y además ayuda a mantener la humedad.
Cuando empezamos a usar más materia orgánica en la huerta notamos algo muy claro: las plantas crecían con mucha más fuerza.
El agregado de compost es simplemente poner una capa de unos dos o tres centimetros sobre la superficie, si la tierra tiene un color grisáceo es porque le faltan nutrientes, en ese caso conviene agregar compost y mezclar bien en bastante cantidad para que la tierra se nutra.
Nivelar y preparar los canteros
Una vez que la tierra está más suelta y con materia orgánica, conviene emparejar un poco la superficie.
Esto ayuda a que el riego sea más parejo y facilita la siembra.
En muchas huertas se hacen canteros o bancales, que son espacios de cultivo más definidos.
Nuestros bancales son de 75 centímetros de ancho por seis metros de largo.
Esto tiene varias ventajas:
- se pisa menos la tierra cultivada
- el suelo se mantiene más aireado
- es más fácil organizar los cultivos
Nosotros fuimos probando distintas formas con el tiempo… y todavía seguimos aprendiendo qué funciona mejor en nuestro espacio.
Una vez terminado el bancal lo ideal seria agregar mulch… es decir cubrir la tierra con paja, pasto seco u hojas, lo que tengas a mano para que la tierra no quede descubierta.
La tierra mejora con los años
Algo muy interesante que fuimos viendo con el tiempo es que la tierra mejora temporada tras temporada.
Al principio puede estar dura o pobre.
Pero si cada año agregamos materia orgánica, cultivamos y cuidamos el suelo, la estructura cambia.
Aparecen lombrices.
La tierra se vuelve más oscura.
Se vuelve más esponjosa.
Es como si el suelo empezara a cobrar vida.
Y cuando eso pasa… la huerta lo agradece.
La huerta empieza bajo la tierra
Muchas veces lo que vemos en la huerta son las hojas, los frutos o las flores.
Pero gran parte de lo que sucede está debajo de la superficie.
Las raíces crecen.
Los microorganismos trabajan.
La materia orgánica se transforma.
Preparar la tierra es, en cierto modo, preparar todo lo que va a venir después.
Tal vez por eso nos gusta tanto ese momento. Porque es como el inicio de algo.
Un pequeño gesto… que con el tiempo se transforma en semillas, plantas y cosechas.
En Alma de Almeyra seguimos aprendiendo de la tierra todos los días.
A veces probando cosas nuevas…
a veces equivocándonos…
y muchas veces simplemente observando.
En nuestro canal de youtube vamos documentando todo lo que contamos si querés pasar a ver…
Porque al final la huerta también es eso: un camino de aprendizaje constante.
Gracias por leer.
Seguimos sembrando…
Seguimos aprendiendo…
Laura y Matías
Alma de Almeyra 🌿


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Los amamos porque ustedes son nobles y generosos como nuestra madre tierra. Gracias por el calendario que es muy práctico y amigable para quien lo consulta y los seguimos siempre desde el día que tuvimos la gracia y el privilegio de conocerlos. Nos vemos y nos abrazamos prontito. 😘❤️❤️❤️
Muchas gracias por comentar y por tus hermosas palabras,nos encanta que nos acompañen siempre,los esperamos y los queremos mucho gracias, gracias… abrazooo
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