cómo elegimos el lugar para 2 bancales nuevos
Si nos seguís hace un tiempo, ya sabés que este año venimos con la huerta medio ajustada de espacio. Y en vez de resignarnos a sembrar menos, decidimos hacer lo más obvio (y a la vez lo que más cuesta arrancar): agrandar. Así que estamos en pleno armado de dos bancales nuevos, a pala, sin vueltas.
Por qué ahora
La razón es simple y directa: necesitamos más espacio. No hay una gran estrategia atrás ni un plan que veníamos madurando hace meses — llegamos a un punto donde lo que queríamos sembrar no entraba en lo que ya teníamos armado, y la decisión se tomó sola. A veces las ampliaciones más honestas nacen así, de la necesidad concreta y no de una planificación perfecta en un cuaderno.
Cómo elegimos dónde ponerlos
Acá el factor que más pesó fue el sol. En nuestro terreno hay zonas que, por la ubicación de árboles, la casa o construcciones, se quedan con sombra casi todo el día — y para una huerta productiva eso las descarta de entrada, por más lugar libre que tengan. Así que antes de pensar en forma o tamaño, primero recorrimos el terreno prestando atención a por dónde entra el sol a lo largo del día, y elegimos los lugares que mejor luz reciben.
Es un consejo simple pero que se pasa por alto seguido: no importa cuánto espacio tengas si el sol no llega. Mejor un bancal más chico bien iluminado que uno grande a media sombra.
El proceso: pala y pala
No hay secreto ni maquinaria especial en esto. Estamos armando los bancales con pala, laboreando la tierra a mano, sacando piedras y raíces de gramilla (con la lección aprendida de bancales anteriores bien presente — eso ya no lo repetimos). Es un trabajo que lleva su tiempo, sobre todo con la tierra arcillosa que tenemos por acá, pero es también de esos trabajos que rinden satisfacción: cada palada es un pedazo más de huerta que antes no existía.
Si querés ver todo el proceso en nuestro canal de youtube lo mostramos.
Qué va a ir ahí
Todavía no cerramos la lista completa, pero ya tenemos algunas certezas: repollo y verdeo van seguro, y probablemente sumemos algo más una vez que veamos cómo queda distribuido el espacio nuevo. Preferimos definir el resto sobre la marcha, mirando cómo responde la tierra recién trabajada, antes que forzar un plan cerrado de antemano.
Por qué contamos esto
No es la primera vez que armamos un bancal, pero cada vez que lo hacemos aprendemos algo — esta vez fue confirmar que el sol manda por sobre cualquier otra consideración a la hora de elegir dónde ampliar. Si estás pensando en hacer lo mismo en tu huerta, por chica que sea, te recomendamos hacer ese recorrido de «¿por dónde entra el sol acá?» antes de clavar la primera palada.
Bueno este fue el comienzo de la ampliación, más adelante voy a hacer la segunda parte con las fotos de los bancales ya terminados te espero ahí.
Si querés seguir de cerca cómo van quedando estos bancales y qué vamos sembrando en cada etapa, seguinos por acá o suscribite a nuestra newsletter — vamos contando el proceso real, con lo que sale bien y lo que no.
Gracias por estar.
Seguimos sembrando…
Seguimos aprendiendo…
Laura y Matías
Alma de Almeyra 🌿


