el error que nos llenó el bancal de yuyos
Preparar la tierra antes de sembrar suena a un paso rápido, casi de trámite, antes de llegar a la parte «linda» de la huerta que es sembrar y ver crecer. Nosotros tardamos bastante en entender que ese paso previo es, en realidad, el que más determina cómo te va a ir después. Y lo aprendimos a los golpes, con bancales que se nos llenaron de yuyos.
Cómo preparamos la tierra
Nuestro método no es complicado: hacemos un laboreo en los primeros 10 centímetros, sin perturbar demasiado la estructura del suelo, y le agregamos un poco de compost. Nada de dar vuelta la tierra en profundidad ni nada raro. La idea es tocar lo mínimo necesario y dejar que la vida del suelo (lombrices, microorganismos, todo eso que no se ve) siga trabajando.
Los bancales nuevos: arrancar de cero en tierra arcillosa
Con los bancales que armamos últimamente tuvimos que preparar la tierra desde cero, y acá la cosa se puso más exigente. La tierra en José Juan Almeyra tiene un componente arcilloso importante, así que no es lo mismo laborear un cantero que ya viene trabajado hace años que abrir uno nuevo en esta tierra.
El error que se repitió (y que ya estamos corrigiendo)
Acá va la parte más honesta de esta entrada: en los primeros bancales que armamos, no sacamos bien las piedras ni las raíces de gramilla. Y esto nos pasó factura de dos formas. Por un lado, el bancal se nos llenó de yuyo — la gramilla que quedó con raíz volvió a brotar sin problema, más fuerte que antes incluso. Por otro lado, las piedras que dejamos le complicaban a las raíces de nuestros cultivos poder profundizar bien.
En los últimos dos bancales que armamos ya lo estamos haciendo distinto: sacamos mejor las piedras y nos aseguramos de retirar la raíz completa de la gramilla, no solo la parte que se ve arriba. Es más trabajo al principio, pero nos está evitando el dolor de cabeza de después.
Si estás por armar un bancal nuevo, este es probablemente el consejo más útil que te podemos dar: invertí el tiempo en limpiar bien antes de sembrar. Se nota la diferencia.
El mito de rotar cultivos
Y ya que estamos hablando de preparar tierra, hay un tema que nos gusta desmitificar: la rotación de cultivos como regla obligatoria. Es un mandamiento muy instalado en la huerta tradicional, pero como bien lo plantea Charles Dowding (referente mundial del cultivo en camas elevadas sin laboreo), no hace falta rotar mientras el suelo tenga buena cantidad de materia orgánica, es decir, mientras esté bien abonado.
La lógica de la rotación viene de sistemas agrícolas donde el suelo se empobrece porque se extrae mucho y se repone poco. En una huerta chica, con aporte constante de compost, ese desgaste no funciona igual. No decimos que rotar esté mal — decimos que no es la ley inquebrantable que muchas veces se presenta.
Lo que nos llevamos
Preparar bien la tierra no es el paso aburrido antes de la huerta linda: es la huerta linda, solo que todavía no se nota. Sacar piedras y raíces de gramilla a conciencia, y dejar de estresarse por reglas instaladas que no siempre aplican a cada contexto, nos está ahorrando mucho trabajo de acá para adelante.
Si querés planificar mejor qué sembrar una vez que la tierra está lista, te dejamos nuestro calendario de siembra: calendario de siembra. Lo podés descargar gratis.
Gracias por estar…
Seguimos sembrando…
Seguimos aprendiendo…
Laura y Matías
Alma de Almeyra 🌿


