Tener una huerta cuando no tenés tiempo

(la parte que casi no se muestra)

Hay una imagen bastante instalada de la huerta

Tiempo.

Calma.

Rutinas perfectas.

Personas que están siempre ahí… cuidando cada detalle.

Y la verdad es que… por lo menos en nuestro caso…

No es así.


La realidad (sin filtro)

Hay días que llego con ganas…

Y hay días que no llego.

Trabajo… cosas de la vida… cansancio…

y la huerta queda para “mañana”.

Y ese mañana a veces se estira más de lo que uno quisiera.

Y claro…

las plantas no esperan…


Lo que pasa cuando no estás

Esto lo fui viendo con el tiempo.

Cuando no podés estar tanto como quisieras:

  • algunas plantas se pasan de punto
  • otras se quedan sin agua
  • aparecen yuyos donde no había
  • alguna plaga aprovecha

Y no es que “se arruina todo”…

Pero sí se nota.

La huerta te pide presencia.

En la foto ésta acelga tiene un virus que se llama mosaico

La tuve que arrancar junto con 3 plantas más porque no me dí cuenta a tiempo, pasa…


 

La frustración (que también está)

Esto cuesta decirlo… pero pasa.

A veces uno siente que:

👉 “no estoy haciendo las cosas como debería”

👉 “me falta tiempo para hacerlo bien”

Y ahí es donde la huerta, que debería ser disfrute… se empieza a sentir como una carga.


El cambio de cabeza (clave)

En un momento entendí algo…

Si espero tener tiempo perfecto para la huerta…

no voy a tener huerta nunca

Entonces el cambio fue este:

adaptar la huerta a mi tiempo (no al revés)

Y eso cambió todo.


Qué estoy haciendo hoy (realista)

No es un sistema perfecto.

Pero es lo que puedo sostener.


🌱 Hacer menos… pero constante

Antes quería hacer mucho en un día.

Ahora es más así:

aunque sea 10 minutos… hago algo

Regar… mirar… sacar dos yuyos… lo que sea.

Pero mantener el vínculo.


🧭 Priorizar

No todo es urgente.

Aprendí a mirar y decidir:

  • esto sí o sí hoy
  • esto puede esperar

Y eso baja bastante la presión.


🌿 Aceptar que no todo va a salir perfecto

Hay cosas que:

se pasan

no crecen como esperaba

salen mal

Y está bien.

Porque la alternativa sería no hacerlo.


Algo que ayuda (aunque no parezca)

Cuando tenés poco tiempo…

Tener ciertas bases ayuda mucho.

Por ejemplo:

un buen suelo (menos problemas después)

siembras organizadas

Nosotros usamos esto:

👉 Calendario de siembra

Y también trabajamos el suelo con compost:

👉 Cómo hacer compost en casa

No porque sea “perfecto”…

sino porque simplifica.

Esta imagen es de cebollín que es un bulbito que cuesta mucho sacarlo de la huerta.

Es una planta adventicia, no la queremos en la huerta y a veces si no estamos atentos…

cha chan!!  aparece…


 

Lo que fui entendiendo

La huerta no es todo o nada.

No es:

👉 o la hacés perfecto… o no la hacés

Es mucho más flexible.

Más adaptable.

Más humana.


La huerta también se adapta

Esto es algo que me sorprendió.

Cuando bajás la exigencia…

La huerta igual sigue.

Con sus tiempos…

con sus procesos…

con sus imperfecciones.

Y eso la hace más real.


Si estás en la misma

Si sentís que no tenés tiempo suficiente…

No dejes la huerta.

Achicala.

Simplificala.

Adaptala.

Pero no la sueltes.

Porque no se trata de hacerla perfecta…

Sino de sostenerla en el tiempo.


Una reflexión (muy simple)

Hay algo que se va haciendo claro…

La huerta no es solo producir.

Es también:

un rato afuera

un cambio de ritmo

un espacio distinto

Aunque sea poco tiempo.

Aunque no esté perfecta.

La huerta es un viaje interior

A veces ni siquiera sabías de ese viaje…

La naturaleza nos llama, nos hace bien al alma…

Escuchala…

Aunque sea solo uns rúcula, sembrala…

Gracias por estar y por leer


Seguimos sembrando…

seguimos aprendiendo…

Laura y Matías

Alma de Almeyra 🌿

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