Cómo aprovechar las pencas y no tirar nada
Fuimos a cosechar acelga a la huerta y empezamos por una planta que es la más productiva que tuvimos. Hojas enormes, sanas, y unas pencas anchas y carnosas como pocas veces vimos en la huerta. Manos a la obra vamos a cosechar…
Y como la cosecha llevó a la cocina (siempre pasa), ese mismo día terminó en milanesas de penca de acelga. Te cuento el recorrido completo, lo que llamamos «el viaje de la acelga»: desde la planta hasta el plato.
La acelga que decidimos no perder
Esta planta la dejamos crecer a propósito, y ahora empezó a florecer. La flor recién está asomando (hay que mirar bien para verla). Vamos a juntar sus semillas, y eso para nosotros es una decisión grande: normalmente no producimos semillas propias, preferimos comprarlas.
Pero esta planta valía la pena. Queremos «clonar sus genes», como dijimos en el video, y que la acelga del año que viene tenga esa misma generosidad. Es una forma muy linda de decir gracias a una planta.
No todas las acelgas sirven para milanesas
Acá va lo más importante de la receta, y no tiene que ver con la cocina sino con la huerta: la penca tiene que ser ancha, plana y carnosa.
En la misma huerta tenemos otra variedad de penca más fina, curva y llena de fibra. Esa no sirve para milanesas: al morderla queda hilachosa y no logra el efecto de milanesa. En el video las ponemos una al lado de la otra para que se note la diferencia. Con las manos se ve enseguida: la buena es recta y lisa, la otra es más delgada y arqueada.
Si comprás acelga en la verdulería, buscá los manojos de pencas anchas y parejas. Y si sembrás, fijate qué variedad elegís.
Cómo hacer milanesas de penca de acelga, paso a paso
1. Preparar las pencas
Lavá las pencas y cortalas todas más o menos del mismo tamaño, así se cocinan parejas. Como te imaginás, el objetivo es que parezcan una milanesa (aunque, aclaro, no es carne, y lo sabemos).
2. El rebozado (sin medidas, por textura)
Acá no usamos cantidades exactas, buscamos una textura. La mezcla lleva:
- Huevo
- Harina
- Sal
- Especias (usamos una mezcla de siete especias que tiene nuez moscada y le queda muy bien a las verduras)
- Ajo y perejil de la huerta (los tenemos congelados)
La textura ideal es parecida a la de una masa de panqueques, un poco más espesa: ni tan líquida que se escurra, ni tan pesada que quede una pasta. Es como una crema. Si te quedó muy espesa, sumale huevo, y si quedó muy líquida, sumale harina.
Después pasás las pencas por la mezcla y las cubrís bien.
3. A la sartén
Con muy poquito aceite (apenas una pincelada) las cocinás de un lado, y cuando se despegan solas de la sartén, las das vuelta para que se cocinen del otro lado. Listo.
Ese día fue nuestro almuerzo, y el resultado nos gustó a todos.
Las pencas que sobran tampoco se tiran
Con las puntas y los trozos que quedan al emparejar las pencas, hacemos un escabeche de pencas de acelga. Es otra receta del mismo viaje que vamos a ver otro día. También se pueden hacer pencas encurtidas como conserva, y hay mucho más para hacer con la acelga que la típica tarta o el relleno de tortilla (también tenemos un video sobre pan de acelga).
Si te gustan las conservas caseras, mirá nuestro *Ebook de conservas caseras.*
La huerta también vive en el freezer
Un truco que usamos todo el tiempo: cosechamos, congelamos, y cuando hace falta rallamos un poquito. Así siempre tenemos a mano zanahoria rallada, ajo y perejil sin salir a buscarlos. El ajo y el perejil de esta receta salieron del freezer.
¿No tenés huerta? Podés hacerlo igual
Nada de esto requiere una huerta. Comprá acelga, elegí las pencas más anchas y seguí la receta. Es fácil, sale rápido, y es una forma muy rica de comer verdura sin que sea «la tarta de siempre».
Mirá el video completo
Si querés ver todo el proceso, desde la cosecha hasta el plato (incluyendo la comparación entre las pencas), lo tenés acá:
Y pensar que hace cuatro meses esto era una semillita…
Seguimos sembrando…
Seguimos aprendiendo…
Laura y Matías
Alma de Almeyra 🌿


