plantines como los organizamos en la huerta

ampliamos el espacio en Almeyra

Esta vez las cosas salieron mejor de lo que esperábamos (y no es que nos quejemos, eh). Los plantines progresaron más de lo que habíamos calculado, y de golpe nos encontramos con muchísimos para trasplantar y con la huerta pidiendo más espacio a los gritos.

Cuando los plantines avisan que ya es hora

Hay un momento en el que las plantas mismas te dicen que ya no dan más en la plantinera. Los repollos son los primeros en avisar: se les empiezan a caer un poco las hojas, se ponen medio tristes, y ahí no hay que dudar, hay que trasplantar urgente. La espinaca y la rúcula vienen atrás, pidiendo tierra también.

Y después están las sorpresas lindas. Este año, por primera vez, nos progresó la cebolla valenciana (esa cebolla de cabeza que veníamos intentando hace tiempo), y también nos animamos con la mizuna, que es la primera vez que la sembramos en Alma de Almeyra. Todavía no sabemos bien qué esperar de ella, así que si alguna vez la usaste, contanos en los comentarios cómo te fue.

 

Mizuna trasplantada

El estudio de campo antes de plantar

Algo que aprendimos con los años es que no alcanza con tener los plantines listos. Antes de trasplantar hay que hacer lo que nosotros llamamos, medio en broma, un «estudio de campo»: mirar bien el espacio disponible, pensar dónde va a ir cada cultivo y no lanzarse a poner las cosas de cualquier manera. Por ejemplo, ya sabíamos que un sector iba a ser la continuación de las habas (las primeras, que ya están en flor, y las nuevas que recién empiezan a salir), así que ese lugar ya estaba reservado de antes.

Agrandando la huerta: dos bancales nuevos

La huerta nos estaba quedando chica. Con tantos plantines esperando, no había forma de que entraran todos en el espacio que teníamos, así que decidimos ampliar y armar dos bancales nuevos de 6 metros de largo cada uno.

Elegimos ese sector puntualmente por el sol: es una zona que en verano va a recibir mucha luz durante todo el día, algo clave para lo que viene después (tomates, berenjenas, pimientos… todo lo de verano que todavía tenemos pendiente de sembrar).

Uno de los bancales ya lo dejamos con la tierra floja y trabajada, aunque la parte de abajo es bastante arcillosa, así que le vamos a tener que dar un buen reabonado para que sea más fácil de cultivar más adelante. El otro todavía está lleno de gramilla y hay que empezar a aflojarlo de a poco (ese trabajo lento que ya les contamos que, aunque no lo parezca, se disfruta).

Lo que viene

Con estos dos bancales nuevos vamos a poder darles lugar a todos los plantines que mostramos en el video más abajo y, más adelante, sumar los cultivos de verano que todavía nos faltan. La idea es seguir agrandando la huerta de a poco, bancal por bancal, a medida que la vamos necesitando.

 

Si te pasa lo mismo y no sabés bien cuándo trasplantar cada cosa, te dejamos nuestro calendario de siembra, que armamos justamente para ir organizando estos tiempos.

Gracias por estar.

Seguimos sembrando…

Seguimos aprendiendo…

Laura y Matías

Alma de Almeyra 🌿

 

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