Hay algo que se repite en casi todas las guías de cómo hacer almácigos: te dicen qué bandeja comprar, qué sustrato comercial usar, y listo. Nosotros venimos haciendo almácigos hace años con lo que tenemos en casa, y en el camino nos comimos varios errores que, la verdad, no vimos explicados en ningún lado. Así que esta entrada va por ese lado: menos lista de productos, más experiencia real.
Qué usamos como semillero
Acá no hay bandejas almacigueras compradas. Usamos contenedores reciclados, macetas sopladas que ya teníamos dando vueltas y tuppers viejos que ya no servían para la cocina. Cualquier recipiente con algo de profundidad y la posibilidad de hacerle un agujero de drenaje nos sirve.
No es que estemos en contra de comprar bandejas, ( de hecho tenemos 2 o 3 de esas ) simplemente nunca sentimos la necesidad de comprarlas. Con lo que hay en casa alcanza, y de paso le damos una segunda vida a cosas que iban a terminar en la basura.
El sustrato: compost y humus propios
Para el sustrato usamos compost propio, humus de lombriz que producimos nosotros mismos y tierra. Nada comprado. Esto tiene una ventaja grande: sabemos exactamente qué le estamos dando a las plantas desde el día uno. Y una desventaja, que te cuento en el próximo punto, porque nos costó un par de temporadas entenderla bien.
Los errores que se nos repitieron
Esta es la parte que más nos gustaría que hubiéramos leído en algún lado antes de empezar:
Semilla vieja que no germina. Nos pasó más de una vez guardar semillas de temporadas anteriores y sembrarlas confiados, para después esperar y esperar sin que pase nada. Las semillas tienen una vida útil, y no es infinita.
Exceso de agua, a veces. Falta de agua, otras veces. El equilibrio del riego en almácigo es más delicado de lo que parece. Nos pasó ahogar plantines por regar de más, y también perder otros por dejarlos secar en un día de mucho sol. No hay una receta mágica, hay que estar encima los primeros días. Este ojo clínico te lo da la experiencia después de matar varios semilleros desgraciadamente.
El error que más nos costó entender: sustrato muy tamizado. Este fue el que más tiempo nos llevó descubrir. En algún momento empezamos a tamizar mucho el sustrato pensando que «más fino, mejor» para semillas chicas. El resultado fue un sustrato que no retenía el agua como debía, y varias plantitas se nos murieron sin que entendiéramos bien por qué. Un sustrato demasiado fino compacta y drena distinto a como uno espera — la lógica de «cuanto más fino mejor» no siempre aplica. Al estar tan tamizado no tenía fibra, es decir, ramitas palitos y todo lo que hace que el agua quede retenida. Nuestro sustrato parecía arena y como la arena, no retenía nada de agua.
Cómo lo resolvimos
Dejamos de tamizar tan fino y volvimos a una mezcla más equilibrada entre compost, humus y tierra, sin obsesionarnos con la textura perfecta. Y con el riego, aprendimos a mirar la superficie del sustrato antes de regar en vez de regar por horario o por costumbre.
No hace falta gastar para empezar
Si estás por armar tu huerta y pensás que necesitás comprar bandejas especiales y sustrato de bolsa para arrancar, te contamos esto para que sepas que no es así. Con reciclados y compost propio se puede — y de paso, aprendés más rápido, porque cada error te enseña algo que ningún envase de sustrato comprado te va a explicar. Y si no tenes compost, con una tierra negra para empezar alcanza y sobra, la idea es que empieces a hacer tu experiencia. Yo durante mucho tiempo no usé compost y saqué unas plantas bárbaras.
Si querés organizar mejor cuándo sembrar cada cosa en almácigo según la estación, tenemos un calendario de siembra que armamos justo para eso: calendario de siembra es para descargar gratis y tiene imagenes de nuestras cosechas. Tal vez te sirva de motivación porque vos también podés lograrlo.
Seguimos sembrando…
Seguimos aprendiendo…
Laura y Matías
Alma de Almeyra 🌿


